Orit, es el pseudónimo de Patricia Carlés quien nació en Venezuela en 1970. Desde muy temprana edad mostró su pasión por el arte como bailarina de ballet y luego inició su carrera en comunicación social. Una vez graduada de periodista viajó a California, donde trabajó en la conducción de un programa de TV en Univisión, San Francisco, una ciudad que la deslumbró por sus grandes y sofisticadas galerías al pie del pacífico.





 





Orit, confiesa que su pasión por las esculturas nació en esas las galerías del Fisherman´s Wharf ubicadas a todo lo largo de la bahía de San Francisco por donde paseaba sin prisa cada tarde, agradecida con los dueños de las galerías que le permitían acariciar las majestuosas esculturas de delfines y sirenas de bronce de grandes dimensiones que embellecían sus lujosas galerías. Orit, pasaba una y otra vez, nunca preguntaba el precio de las obras, solo le interesaba sentirlas, imaginaba si algún día sería capaz de crear algo así con sus manos. Fue entonces cuando decidió tomar sus primeras clases de barro en torno en 1995, en California.


Orit exploró la cerámica y los colores, pero no fue sino hasta el año 2000, estando ya en Venezuela, en plena ebullición de una exitosa carrera profesional como relacionista pública, cuando, esperando a su segunda hija, decide aprender técnicas de escultura más avanzadas. Así ingresa a la escuela Barro y Fuegodonde aprendió las técnicas básicas de escultura que profundizó luego con clases particulares con Octavio Trepus. Al dar a luz, e inspirada por la pasión y la perfección de la escultora francesa Camile Claude, decidió llamar a su hija, Camila. Por un tiempo se dedicó a su rol de madre y empresaria, al tiempo que realizaba esculturas vinculadas con temas místicos en sus ratos libres, aunque no faltaron los delfines y las sirenas entre sus primeras piezas.












Actualmente, Orit confiesa haber sido inspirada por una nueva energía, la energía de la unión, de lo sagrado del femenino y del masculino, la energía que unificará a todos los seres humanos sin importar raza, religión o frontera. Por ello, busca expresar el sentimiento de paz, alegría y amor en sus obras. “Cada escultura lleva impresa una emoción, aunque sea un encargo, siempre está el corazón del creador puesto en cada obra, por eso me gusta que las personas toquen mis piezas y cierren los ojos al hacerlo, porque sé que en ese instante también están dentro de mi corazón experimentando el milagro de la creación, de la luz, del amor y de la vida”, afirma Orit.


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Para adquirir alguna de estas esculturas o alguna otra de Orit, contactar a la artista directamente por email: oritsculptures@gmail.com


“Cada una de mis esculturas es un acto de sanación emocional, son la expresión de mi inconsciente materializando su propia luz interior para anclarla en el tiempo, luego de reconocer y disolver las sombras del ayer” ​
Orit